FinalScore #19

Esta semana hablamos de celebraciones, PPV, Euroliga y contamos nuevamente con la colaboración de Tomás Fonseca, futbolista y periodista argentino.

Acaba la temporada para los clubes en Europa y salen a relucir ambas caras del deporte, la de los ganadores y los perdedores. Vaya desde aquí mi felicitación a los campeones y a los que han conseguido sus objetivos, pero también mis ánimos para los que descienden.

Os sigo notando tímidos y que no comentáis. Aún así, la semana pasada duplicamos el número de comentarios, pasando de 2 a 4! 😂 No os quiero forzar, seguiré manteniendo los comentarios abiertos y si os apetece, ahí los tenéis. Creo que es muy beneficioso para todos leer las opiniones de los demás, pero tampoco es cuestión de que os sintáis obligados.

Esto es importante: Mi amigo Juanjo ha descubierto que los que os habéis suscrito con una cuenta de correo de Hotmail podéis tener problemas para recibir la newsletter, que simplemente, de una semana para otra DEJA DE LLEGAR A VUESTRO BUZÓN. Si es vuestro caso, os recomiendo que os volváis a suscribir usando otra cuenta de correo. Basta pulsar en este botón:

¿Empezamos?


En breve

📰 Artículo de Enrique Moreno en IPMark de obligada lectura: El verdadero reto del deporte

💰 Los 100 atletas mejor pagados del mundo. Desglosado por ingresos por su actividad profesional y por publicidad. Merece la pena analizar las diferencias entre ambos tipos de ingresos basados en el deporte que practican.

📰 Jaime, autor de la newsletter Ballketing, me manda 2 interesantes artículos de Interbrand para que los comparta con vosotros: The New Rules of Sponsorship y Innovating Outside the Lines. Lectura muy recomendable.

⚽️ El Intercity de Alicante será el primer club español que cotice en bolsa. ¿Se animará algún otro? Bonus: entrevista de Raül Llimós a Salvador Martí, cofundador y presidente del Intercity en el 👉 canal de Youtube de Inside Sports Business

🎮 Top 4 gaming trends marketers need to know about, according to Reddit. Los metaversos, vuelven los clásicos, eSports are booming y la VR despega (como todos los años).

🦁 Amazon compra MGM. En los próximos días leeremos miles de artículos analizando la operación.

🚀 BT Sports ha lanzado Innovate 21, una competición para buscar ideas innovadoras relacionadas con la retransmisión de deportes.

📺 Ligado a esta iniciativa, BT Sports ha hecho una encuesta entre 2.000 aficionados que 👉 dicen que las innovaciones que más les gustan son las repeticiones instantáneas, la cámara lenta y la posibilidad de “rebobinar” la emisión en directo por si te has perdido algo. Lo que menos gusta es el VAR… Coincido con ellos.


Sobre las celebraciones de los títulos

Estos días de atrás un amigo que trabaja en el Atlético de Madrid y lector de la newsletter me enviaba 👉 el vídeo que han hecho en el club con las imágenes de la celebración del título de LaLiga [por cierto, cierran con una cartela de AtletiStudios ¿Productora propia? Bien hecho].

Jugadores exultantes de alegría, lágrimas, Simeone abrazando a todos, videollamadas con la familia, imágenes compartiendo el trofeo con los aficionados, con las autoridades… todo eso está muy bien, pero ¿dónde están los 300 empleados del club que también han puesto su granito de arena para la consecución del título? ¿Acaso no se merecen su minuto (o segundos) de gloria y haber aparecido en el video aunque fuera de manera testimonial?

Un club no son solo lo 25 jugadores y el cuerpo técnico. Para que la maquinaria funcione es necesario que todo el mundo reme sincronizado en la misma dirección. Nada de esto sería posible si no fuera por el “otro equipo”, el que hay detrás, cuyo trabajo también culmina en la consecución de un título. Patrocinios, Financiero, RRHH, Marketing, Taquillas, categorías inferiores, Scouting, IT, Comunicación, Redes Sociales, Seguridad, Protocolo… cientos de empleados fijos y temporales que durante todo el año dedican horas y horas a que todo funcione, pero que, como un iceberg, solo se ve el fragmento que asoma por encima de la superficie, aunque lo que hay bajo el agua y no vemos, es mucho más grande.

Es más, ¿no creéis que sería un bonito gesto que la plantilla del primer equipo al terminar la temporada se acercaran a las oficinas y aplaudieran a los empleados para reconocer el trabajo que han hecho en la sombra durante todo el año?

Para mí, cualquiera de los empleados del Atleti podría poner en su CV que ganó LaLiga 2020/21 porque es absolutamente cierto que son parte del triunfo. ¿No estáis de acuerdo?


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¿Volverá el modelo Pay per view?

Cuando pensábamos que Netflix y otras plataformas de streaming habían impuesto el modelo de suscripción y enterrado definitivamente el pago por visión, 👉 CNBC nos cuenta los planes de Facebook para extender el modelo de Pay per view (PPV) a los eventos deportivos, tras el éxito que está teniendo con los creadores de contenidos.

Disponible en 44 países pero, por el momento, sin herramientas de geolocalización, en Facebook están convencidos de que podría ser una interesante vía de ingresos para algunas competiciones:

Second- and third-tier sports leagues and high schools can also use the paid feature to attract attendance. Facebook said it saw positive results in March for Challenge Miami, a professional triathlon event. Users purchased tickets for $2.99 each, and the event drew over 17,000 people. That’s more than the event draws in person, and 70% of the people watched from outside the U.S.

Recordemos que en España, hace una década, la mayoría de los partidos de fútbol se veían por PPV con un coste individual de 12€ (si no me falla la memoria) y se medía el éxito de un club por los pinchazos que generaba. Ahora, hemos pasado a un modelo de suscripción ligado a un paquete de las operadoras telefónicas, que incluye conexión a internet, fijo y móvil.

Por la actual oferta, parecería que solo hay 3 tipos de aficionados: los que no se pierden un solo partido y contratan todo el paquete, los que lo ven en los bares o en casa de amigos (ahora complicado) y los que gustándoles el fútbol, no pueden o no quieren contratar el canal de LaLiga.

Precisamente, este pasado fin de semana, en el que se decidía el campeón de LaLiga, los clubes que descendían o los que ocupaban posiciones europeas, me preguntaba si no habría tenido sentido una oferta para que los usuarios menos forofos, que no han contratado el canal de fútbol en toda la temporada, pudieran ver solo la última jornada y seguir el desenlace final. Quizás podrían haber usado Movistar+ Lite, la plataforma de streaming de Telefónica y haber vendido el acceso por 1 solo día por unos pocos euros.

Lo mismo me pasa cuando pienso en El Clásico o algún derbi local. Estoy seguro de que hay miles de personas que solo quieren ver ese partido en toda la temporada, pero su única opción es contratar todo el paquete o irse a un bar.

Últimamente, cuando leo que los jóvenes prefieren ver los highlights de los partidos en lugar del encuentro completo, me pregunto si es que, en algunos casos, esa es la única alternativa que tiene para seguir a su equipo.

A diferencia de hace 10 años, el consumidor actual hace tiempo que derribó esa barrera de pagar por internet, de dar su tarjeta de crédito y rezar para que todo saliera bien. Plataformas como Amazon, Spotify, Netflix, Fortnite y la AppStore de Apple han contribuido en gran medida a cambiar esa mentalidad, pero yo no creo que haya sido por el modelo de suscripción o porque cada vez sea más difícil acceder al contenido pirata, sino porque obtenemos un gran valor a cambio de nuestro dinero, confiamos en las empresas a las que pagamos y por último, culpa del signaling, ya que en los inicios, daba cierto status ser usuario de Netflix o comprar por Amazon. (Muy recomendable 👉 leer este artículo sobre signaling).

Gracias a ese cambio de mentalidad, ahora incluso vemos modelos de monetización mixtos, como Amazon Prime donde pagamos una cuota anual por tener envíos gratuitos y un abanico de servicios, como Prime Video que, además incluye películas de estreno con un coste adicional:

Lo mismo pasa con Apple TV+ o con los recientes modelos de suscripción a podcasts de pago de Spotify o la propia Apple. El usuario ya ve el pagar como algo natural, comprende que hay cosas que están incluidas en la suscripción y otras, de más valor que tienen un coste adicional, ya sea porque es de estreno o porque hay que remunerar de forma individual a su creador. Y decide si el precio de lo que obtiene es justo, prefiere esperar o directamente, no consumirlo.

Por cierto, hablando de sistemas de monetización para creadores, algún día deberíamos profundizar en el modelo de OnlyFans, pero mientras podéis leer este interesante artículo [NSFW, mejor no lo veas en el trabajo].

En definitiva, que el mundo de los derechos audiovisuales es complejo, que se pagan centenares de millones por ellos y que cualquier experimento (y más con El Clásico) puede suponer un coste muy alto. Recuerdo que cuando trabajaba en el Madrid y los derechos de los partidos se comercializaban de forma individual, pedía que nos reserváramos un solo partido de la temporada para hacer una prueba y emitirlo por internet en PPV. Como es obvio, nunca lo conseguí.

Eran otros tiempos, pero lo que no cabe duda es que ahora el usuario cada vez es más sofisticado, por lo que no comulga con lo de “café para todos”. Algunos querrán té y otros un chocolate caliente. Algunos querrán ver todos los partidos y otros solo 4 o 5 encuentros al año.

Quizás la nueva subasta de derechos de LaLiga sea un buen momento para, al menos, incorporar algunas opciones que permitan experimentar. Pasito a pasito.

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Lo prometido es deuda. Hace un par de semanas ya os anticipaba que Tomás Fonseca me había enviado 2 textos, así que hoy podemos disfrutar con la lectura del segundo de ellos. Para los que os habéis suscrito en los últimos días, deciros que Tomás Fonseca Thorner (👉 twitter), es argentino, futbolista profesional que milita en AD Carmelita de Costa Rica, periodista y lector de la newsletter. 

Os dejo con su colaboración que trata sobre un tema muy importante, la educación de los futbolistas.

Futbolistas y la preparación académica, desde las antípodas a la sinergia

Ser jugador de fútbol profesional y universitario (estudiante o graduado), cada vez menos es ser etiquetado como “un sapo de otro pozo”.

Cuando en el 2002 comencé en las divisiones inferiores del Club Atlético Huracán de Argentina, la mayoría de los chicos de mi edad en aquel momento (13 años), como así también de los más grandes (jóvenes de hasta 20 años), ya habían discontinuado sus estudios secundarios y sus perspectivas de finalizarlos eran exiguas. Los cañones estaban apuntados a “salvarse con el fútbol”, y para esto, el considerando imperante residía en la dedicación exclusiva para con el verde césped.

Este paradigma, lenta pero satisfactoriamente ha venido cambiando. Por ejemplo, el Informe de pensiones de clubes pertenecientes a la Superliga Argentina de Fútbol de 2019 indica que de las 24 instituciones que integraban este certamen (actualmente son 26 equipos), en sus pensiones, “22 indican tener a todos los chicos escolarizados (…), de los dos restantes, uno de ellos desconoce el estado escolar de los chicos y la otra manifiesta ´que como algunos chicos son mayores no se los puede obligar´.” 

También vale mencionar el caso de mi actual equipo, la Asociación Deportiva Carmelita de Costa Rica. En una plantilla integrada por muchos jóvenes, donde el promedio de edad es 21 años, y donde en la temporada que acaba de terminar han debutado en el primer equipo promesas de 16 años, el 85 % está en algún tipo de ámbito educativo, ya sea cursando/finalizando el colegio o alguna carrera universitaria. Incluso cuatro jugadores ya hemos finalizado también con dicha etapa. 

Ante esta metamorfosis, ¿de qué sirve que un jugador se forme académicamente? 

Es una caja de herramientas que uno va incorporando para, por un lado, poder tener una mirada crítica, cuando se lo requiere y con propiedad, frente a un fútbol que históricamente ha sido verticalista. Esto no implica que no se respeten las jerarquías ni las decisiones, sino hacerlo en términos proactivos y de búsqueda de mejorías y de resultados. Por el otro, para poseer el bagaje que permita entender mejor el juego y sus conceptos. Hay jugadores que esto lo poseen innato, pero para el resto de los “mortales”, en tiempos donde el fútbol ha evolucionado en metodologías de entrenamientos, en la inserción de conceptos a los modelos de juego, en la versatilidad táctica que el jugador debe comprender para después aplicar de manera correcta, tener una cabeza anuente a razonar respecto de por qué hacer tal o cual cosa en el campo y no solo repetir como autómata, es un diferencial a favor del rendimiento. 

La pandemia durante meses encerró a los profesionales del deporte en todas las latitudes del mundo y eso fue complejo a la hora de mantener los estándares de calidad. Si la brecha entre el estado ideal para la alta competencia y la pérdida total de la misma no fue más grande, en gran medida se debió a la tecnología. Plataformas de vídeo llamadas para entrenamientos de 30 jugadores a la vez siendo observados por los entrenadores o GPS para medir distancias y velocidades, por mencionar algunos, fueron baluartes del sostenimiento. 

Pero la contraparte positiva que provocó el momento pandémico, es la virtualidad para estudiar. Ante el desafío que suponía entrenar, jugar, concentrar y viajar mixturado con ir a cursar presencialmente a los recintos educativos, con la nueva (a)normalidad el futbolista se ahorra tiempo y desgaste. Desde su computadora puede acceder a las clases, en vivo o de forma asincrónica y cuando finaliza, está en la comodidad de su hogar para descansar, alimentarse bien, hacer trabajos de entrenamiento específicos complementarios y no tiene que hacer malabares de horarios para que no se superpongan cosas y terminar haciendo todo a las corridas.

Si la noción circulante de futbolistas formados viene en avance, la pandemia generó el entorno habilitador para la facilidad de su ejecución.

¿Y los clubes? Hay que señalar que en la actualidad los scouts de las diferentes direcciones deportivas, a la hora de mirar un jugador, uno de los ítems a ponderar es el manejo de las redes sociales personales. No es algo excluyente para las contrataciones, pero sí son ventanas respecto a cómo el jugador piensa, escribe, se vincula con los aficionados, etc. Y si el futbolista está formado, es más probable que su comunicación “social” sea más asertiva y pueda potencialmente ser fructífero para el equipo. 

Además, futbolistas formados y por ende con mejor capacidad de entendimiento del juego, puede derivar en mejores rendimientos, lo que por carácter transitivo otorgaría tres opciones. Primero, la opción de venderlo en un precio más elevado. Segundo, si no es plausible de ser transferido (por ejemplo, por su edad), con un buen nivel y buena lectura, puede potenciar a compañeros exportables y/o llevar al equipo a posiciones de relevancia. Y tercero, pero no por ello menos importante, la posibilidad de que ese jugador preparado, cuando se retire, se incorpore al staff deportivo o administrativo de la institución, teniendo la doble valía de haber estado en la cancha, pero también en los libros. 

Tomás Fonseca Thorner, futbolista profesional argentino y comunicador social. 

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Estudio de empleabilidad

Ligado con el tema anterior, mi amigo Jesús Castells me mandó un enlace al Informe de Empleabilidad que ha publicado AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) donde se analizan en detalle el tipo de estudios que realizan los y las futbolistas becados por AFE (2.301 en la temporada 19/20).

Mayoritariamente, los becados escogen formarse en profesiones ligadas al deporte, ocupando las primeras posiciones Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Maestro de Educación Primaria, que muchos completan con la especialización en Educación Física. Tras estas dos opciones, vienen Administración y Dirección de Empresas, Ingenierías, Psicología, Derecho y Fisioterapia.

Os dejo el enlace al texto completo por si os interesa conocer los detalles.

👉 AFE, Estudio de Empleabilidad


La Euroliga de Baloncesto en VR

Ya sabéis que 👉 no soy muy fan del VR ni el AR salvo en contadas aplicaciones, así que cuando vi que la Euroliga de baloncesto iba a retransmitir la Final Four de Colonia en VR, no le presté demasiada atención. Pero unos días más tarde leí que YBVR, la compañía que estaba prestando el servicio a Euroliga, era española y había pasado por Wayra, lo que hizo que despertara mi interés. En ese mismo artículo descubrí que era posible bajarse la app gratis y ver una demostración de cómo funcionaba. No tengo gafas de realidad virtual, así que solo lo pude probar en el iPad, donde la experiencia no es todo lo plena que debería al no poder “meterte dentro” de la acción y permitirte únicamente seleccionar las cámaras desde las que sigues la acción.

Si queréis verlo en primera persona con el partido de ejemplo, 👉 en este enlace tenéis la explicación de cómo funciona y enlaces a la tienda de Android y Apple para que lo descarguéis en vuestros móviles o tablets. Si no queréis instalar nada, también hay una 👉 versión web.


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